SÉ LO QUE ES SABER QUÉ QUIERES DECIR Y NO ENCONTRAR CÓMO DECIRLO.

Soy Alejandro Rojas. Nací en Manizales, Colombia, y desde 2008 vivo en Quebec, Canadá.

Mi lengua materna es el español, pero vivir aquí me puso del otro lado: tuve que aprender a desenvolverme en una lengua que no era la mía.

Alejandro Rojas con camisa blanca y gafas oscuras

LLEGAR SIN EL IDIOMA

Llegué a Quebec en julio de 2008 sin hablar francés ni inglés.

Situaciones que antes eran sencillas —preguntar algo, entender una explicación o simplemente conversar— empezaron a exigir palabras que todavía no tenía.

Sabía perfectamente lo que quería decir. El problema era encontrar cómo decirlo en francés.

Al principio dependí muchas veces de otras personas para entender o hacerme entender. Y aunque empecé a trabajar muy pronto, durante un tiempo estuve rodeado principalmente de personas que hablaban español, así que tampoco tenía muchas oportunidades de practicar francés.

Alejandro trabajando durante una sesión online

APRENDER FRANCÉS

Hice un programa de francisation y después estudié francés escrito para no francófonos en la universidad.

El francés escrito me costó especialmente. Tuve que repetir un nivel y no conseguí aprobarlo.

Mi aprendizaje continuó con el trabajo, las conversaciones cotidianas con francófonos, lo que ya había estudiado y lo que seguí aprendiendo por mi cuenta.

Con el tiempo y el uso, palabras que antes me faltaban empezaron a estar más disponibles cuando las necesitaba.

UNA HISTORIA QUE TODAVÍA RECUERDO

En uno de nuestros primeros veranos en Quebec estaba conversando con una señora francófona en un parque.

Mi francés todavía era muy limitado, pero yo hablaba, buscaba las palabras y seguía intentando hacerme entender.

Mi esposa, que para entonces comprendía mejor el francés, se acercó sorprendida y le preguntó a la señora si realmente lograba entenderme.

En la familia todavía recordamos su respuesta, aproximadamente así:

“Voy juntando las palabras y logro entenderle.”

LO QUE APRENDÍ ESTANDO DEL OTRO LADO

Soy profesor de Educación Física de formación. Aprender francés también me puso en la posición de ser yo quien no encontraba las palabras.

Aprendí a aceptar que aprender una lengua es un proceso. Hay palabras que al principio faltan y otras que cuesta encontrar cuando quieres usarlas.

Esa experiencia influye en cómo trabajo durante mis sesiones de conversación en español.

Cuando conversamos, no espero que construyas cada frase perfectamente antes de decirla.

Puedes hacer una pausa. Buscar una palabra. Probar una manera de decir algo. Equivocarte. Reformularlo cuando haga falta. Y seguir conversando.

Durante las sesiones trabajamos sobre lo que aparece cuando realmente intentas expresarte: vocabulario que necesitas, pronunciación, estructuras que todavía cuestan o maneras más naturales de comunicar una idea.

Cuando algo necesita corrección, podemos trabajarlo y continuar con la conversación.

TU RAZÓN PARA HABLAR ESPAÑOL PUEDE SER OTRA

Quizás quieres conversar con tu pareja latina y su familia. Tal vez quieres viajar y desenvolverte en español, relacionarte con otras personas o simplemente dejar de traducir cada frase antes de decirla.

Sé lo que significa estar frente a otra persona, tener algo que decir y buscar las palabras para conseguirlo.

En tu clase de inicio conversamos durante 30 minutos para conocer tu punto de partida, para qué quieres usar el español y qué ocurre cuando necesitas expresarte.

EMPEZAR CON MI CLASE DE INICIO

Clase de inicio gratuita · 30 minutos · Online